miércoles, 30 de octubre de 2019

Circus

La Noche de Mardel. Artículo 245 v.1

 De esta fantástica discoteca, hasta el día de hoy,
de acuerdo a nuestros registros, a excepción, hasta el momento de sólo dos tarjetas, no hay ningún otro documento que atestigue su existencia. Por lo tanto voy a contarles mi experiencia.


 Era 1982, yo estaba cursando el tercer año de la secundaria en la Escuela Nacional de Comercio, y en el patio, en los recreos había grupos "de chat".
 Eran pequeños grupos de alumnos que se juntaban a hablar como en cualquier escuela de la época.
 Yo en mi caso, buscaba a los mayores que hablaban sobre música, disc jockeys y discotecas. Y para no molestar me quedaba cerca, escuchando solamente.
 Se hablaba de varios lugares, pero Circus era uno muy especial. Tenía una clientela fija, un grupo que iba asiduamenre todos los fines de semana.
 Tenía un estilo similar al de las discos de Av. Constitución, y sobre todo disc jockeys muy talentosos. Se hablaba de que Alejandro Lerman había pasado por su cabina, pero en ese momento, el titular era Gabriel Fagliace y ayudante, era era Juan Boube.

 De Boube, yo recibía información a través de José Ignacio, su hermano, que era compañero mío. José me contaba que Juan, tenía la gran responsabilidad de acompañar a Gabriel Fagliace, y para ello hacía un gran esfuerzo practicando muchas horas para poder estar a la altura de las circunstancias. Entonces la distribución del trabajo, de acuerdo a la información de la que yo dispongo, es que los días viernes, pasaba música Juan y los sábados, lo hacía Gabriel Fagliace.

 Mi amigo José, me contaba como su hermano se ocupaba de encontrar la mejor manera en que las canciones podían engancharse, eligiendo los parámetros de la mezcla, su duración y la manera adecuada de hacer que dichos enganches, queden hechos en forma mágica creando una nueva música, partiendo del trabajo de los artistas.

 Por mi cuenta, para poder escuchar su trabajo pasando inadvertido, yo me sentaba en un banco próximo a la esquina de San Martin y Santiago del Estero, los viernes a las siete de la tarde, en las que claramente se escuchaba la música, ya que habrían todas las ventanas de dicho lugar.
 La gente que pasaba por la peatonal podía escuchar el sonido con total claridad.
 Esto p para mi era una delicia, una clase, era un elemento de estudio.
 Recuerdo los temas, sólo música Funk, no ponían rock, ni música nacional, parecía un boliche norteamericano.

 Funky Sensation de Gwen McCrae y To be or not to be de Mel Brooks, hoy quedaron en el olvido, ya que se repite constantemente la misma música, pero en ese momento eran temas exclusivos que los habitantes de la noche querían escuchar y Circus era uno de los pocos boliches que los tenía.
 Todavía hoy, cuando paso por esta esquina, me parece escuchar los acordes de esas mágicas canciones, saliendo por las ventanas, como si una parte de Gabriel y de Juan se hubieran quedado detenidas en el tiempo para siempre.
 Cada vez que pongo esos temas en mis sets, estoy haciendo un homenaje a esos dos grandes disc jockeys y a ese mágico lugar llamado Circus.


Encontranos en:
Facebook: La Noche de Mardel

No hay comentarios.:

Publicar un comentario